Con Gabriel de la Rosa
Un canario en un pueblo vasco: los orígenes de Shinova
Antes de ser vasco, Gabriel de la Rosa nació en Tenerife y a los ocho años se vino al País Vasco. Hoy se siente vasco de adopción, pero cuando habla de Tenerife —de su familia, de los veranos con su tía escuchando a El Último de la Fila en el coche, una y otra vez— se le nota la nostalgia.
De aquella infancia salió su pasión por la música. De una guitarra vieja, llena de polvo, guardada encima de un armario en casa de su abuela. Había sido de su madre. Gabriel la cogió sin saber tocarla y empezó a sacarle algo que se pareciera a una melodía. A día de hoy sigue sin considerarse guitarrista, pero de esa guitarra polvorienta salió todo lo demás.
Shinova nace en 2008, en Vizcaya, con Gabriel de la Rosa y Ander Cabello. En los orígenes hacían metal, y de aquella primera formación no queda nadie más que él. El batería original sigue siendo, a día de hoy, la primera persona que escucha cada maqueta nueva: “hasta que no me da el ok, no me fío”, asegura Gabriel. Después llegaron Erlantz Prieto y Daniel del Valle, y con ellos la banda se profesionalizó. O al menos lo intentaron. Durante años, Shinova fue “un agujero sin fondo”. Trabajaban en sus trabajos, ensayaban cuando podían, tocaban y en muchas ocasiones acababan con lo justo para el alquiler y la comida.
Dieciséis años después, consiguieron ser número uno en ventas y llenar el Movistar Arena.
Los inicios y la trayectoria de la nueva Shinova
Nadie llena un recinto o un pabellón de golpe. De veinte personas a cuarenta, de cuarenta a cien, de cien a quinientas, de quinientas a mil. Así, muy poquito a poco, durante años de salas vacías, llegó un momento en el que las entradas se agotaban.
Antes de adentrarnos en las mejores etapas de Shinova, decidieron cambiar al rock, rock alternativo e indie rock, y sacaron su tercer disco —el primero con el nuevo estilo— en 2015: Ana y el Artista Temerario. No son las canciones más conocidas de la banda, pero merecen mucho la pena. De este disco me gustan mucho temas como 'Artista temerario', 'Lo que fuimos', o 'La ventana del Voyeur'.
El primer gran cambio comenzó en 2016 con el disco 'Volver', el primero bajo el sello de Warner Music. Para muchos fans era el mejor álbum de la banda hasta ese momento, destacando temazos que ya son historia del grupo como 'Volver', 'Qué casualidad' o 'Para cambiar el mundo'.

De aquí destaco especialmente 'Qué casualidad', todo un himno de la banda, un tema que nos habla de lo bonito que es coincidir en el mismo lugar y tiempo con esas personas especiales que todos tenemos en nuestras vidas y que son nuestra salvación. No es casual que sea una de las canciones más populares y más queridas de los fans y un tema que aparece en todos los conciertos.
En 2018, llegó otro gran disco llamado 'Cartas de Navegación', cuyas canciones están construidas desde la temática del mar y la navegación (cartas, brújulas, barquitos, tormentas). Personalmente me gusta mucho este disco, que tiene algunos de los mejores temas de la banda. Canciones memorables como 'El Álbum', 'Cartas de Navegación' o 'Mirlo Blanco' son de mis favoritas.
'La buena suerte' y cuando Shinova la rompió
Shinova vivió su mayor crecimiento en el año 2021. Un éxito que tiene nombre de disco: La buena suerte. De ahí salieron canciones maravillosas como 'La sonrisa intacta', 'Ídolos (Los mejores momentos están por llegar)', o 'Te debo una canción'.

Con este sexto álbum, producido por Manuel Colmenero —que también ha trabajado con Nena Daconte, Vetusta Morla, Camilo Sesto o David Bisbal—, consiguieron su primer disco número uno en ventas (en vinilos, fueron número dos en álbumes) y un disco de Oro con 'La sonrisa intacta'. Una canción que habla de la careta que te pones cuando por dentro llevas la “nube negra por bandera” y sigues sonriendo.
Con el siguiente disco, 'El Presente' (2024) llegó la consagración definitiva de Shinova como una de las mejores bandas del panorama nacional. El álbum fue número uno en ventas en álbumes y vinilos en su lanzamiento al mercado. Para su creación, Shinova compuso más de sesenta canciones y se quedaron con doce. El filtro fue su productor, Manuel Colmenero, y Gabriel es el primero en reconocer que sin él el disco seguiría sin salir. No basta con que una canción sea buena, porque tiene que tener sentido dentro del disco entero.

En la entrevista completa puedes conocer todos los detalles de cómo fue la composición de 'El presente'.
En este disco nos encontramos con el tema del presente y el ahora y del tiempo, como eje recurrente, con canciones increíbles como 'Alas', 'Berlín', 'Antes de que todo acabe' o 'Los días que vendrán', un tema que pasó bastante desapercibido hasta que Nina de Juan, la cantante de Morgan, puso su voz en las letras y la canción explotó en redes sociales y plataformas.
'Antes de que todo acabe' tiene una historia parecida. Nunca fue single, no tiene videoclip, y aun así Gabriel la nombra entre las canciones de las que más orgulloso está el grupo. A mí también me encanta, y se lo dije en la entrevista. A veces las canciones más importantes de un disco son las que se quedan “escondidas”, esperando a que alguien las encuentre. Nos invita a disfrutar del presente, de todo lo que podamos en la vida y de las personas que nos acompañan y siempre están ahí, antes de que todo llegue a su fin. Una canción muy bonita, alegre y luminosa, con un verso precioso como el siguiente:
Antes de que todo acabe
Vamos a jugar con clase, vamos a forzar el saque
Antes de que todo acabe
Vamos a hacerlo con arte, quiero ver tu mejor baile
Shinova cerró la gira de 'El presente llenando el Movistar Arena de Madrid en diciembre de 2025, en uno de los conciertos más especiales de toda la historia de la banda, con miles de personas cantando las últimas canciones y, por supuesto, los temas anteriores que les permitieron llegar hasta ahí.

'La Tormenta Perfecta': el EP de las decisiones que no se toman dos veces
El EP 'La Tormenta Perfecta' (2026) es el último lanzamiento de Shinova. Son cuatro temas —'Lo que podría salvarnos', 'Todo gira y vuelve', 'El día que murieron las canciones', 'Tiempo'— que me encantan, conectados entre sí formando una historia de una pareja, y parte de una idea muy sencilla y muy incómoda a la vez: las pequeñas decisiones cada día que tomamos cambian el rumbo entero de nuestras vidas. Le pregunté a Gabriel si tenía una decisión así, concreta, que le hubiera cambiado la suya. Y me contestó sin dudarlo que una de ellas fue mudarse al País Vasco con ocho años. Sin esa decisión no existiría Shinova ni sus letras.
En el videoclip de 'Tiempo', la última canción del EP, aparecen todas las realidades que la pareja protagonista podría haber vivido y no vivió. Los caminos que no tomamos siguen existiendo en algún lugar, aunque nunca los pisemos. Gabriel no se arrepiente de ninguna de sus decisiones, ni siquiera de las que salieron mal, porque las tomó con lo que sabía en ese momento. Y no puedo estar más de acuerdo con él.

Y luego está 'El día que murieron las canciones', donde hay un verso que dice “media vida sujetando al tiempo”, que lo tengo grabado a fuego desde que lo escuché por primera vez. ¿Componer una canción, escribir o hacer esta entrevista es un intento de sujetar el tiempo? Para Gabriel, las canciones son su manera de frenar algo que no para.
Yo entiendo esa obsesión con el tiempo mejor de lo que me gustaría, porque cuando vives con una enfermedad como Duchenne a veces es inevitable no pensar en el futuro. Y bueno, para cualquier persona es igual.
Ni un festival este año: la gira de los teatros
Después de diez años metidos en el circuito de festivales, Shinova se ha bajado este año. La Tormenta Perfecta Tour son pocas fechas, casi todas en teatros y auditorios, con un cuarteto de cuerdas en el escenario. La razón que me da Gabriel es muy clara, pues no quieren quemar al público repitiendo la fórmula, y necesitan tiempo de verdad para preparar el nuevo disco en el que están trabajando.
Este año han pasado (o pasarán) por el Botánico de Madrid, el Teatro de la Ópera de A Coruña, el Euskalduna de Bilbao o la Cartuja Center de Sevilla. Las excepciones al aire libre se cuentan con los dedos de una mano: Alcantarilla, Salamanca, Roquetas de Mar, Iruña-Pamplona y una fecha en La Rioja compartiendo escenario con Ultraligera y Gara Durán.
A mí, que voy en silla de ruedas, el dato de “teatro” me dice algo más que a la mayoría del público: en un teatro hay una normativa de accesibilidad que en una explanada de festival no existe, o existe mucho más diluida. Vuelvo sobre esto más abajo.
Rafa Lugo y por qué este podcast se llama así
Este podcast y esta página web no llevan un nombre creado por mí. Lleva el de Rafa, uno de mis mejores amigos.
Rafa Lugo era periodista y tenía Duchenne como yo. Tenía un canal de YouTube y un blog que se llamaba Viviendo la Diversidad, y los llenó de una pelea constante por los derechos y la inclusión de las personas con discapacidad. Conoció a Shinova en un festival gracias a su amigo Rubén, y en 2019 los entrevistó para su canal y se hicieron amigos.
Al final de la entrevista, le pidió a Gabriel que cantara con él 'Para cambiar el mundo', su canción favorita de entonces —de la que Shinova grabó una versión con Sean Frutos, el cantante de Second—. Ese gesto cerró la entrevista. Y siete años después, ese mismo gesto es el que me ha traído aquí, a mí, a estar con Gabriel delante de una cámara para seguir lo que Rafa empezó y con su legado. Llevaba desde el nacimiento de mi canal de YouTube, hace un año, queriendo hacer esta entrevista porque para mí era cerrar un círculo, y soy muy feliz de haberla podido hacer.

Hay una noche que Gabriel no olvidará nunca, y me la contó en la entrevista, la que os invitó a ver igualmente. Es mejor escucharlo que leerlo. Esa noche en el Granada Sound, Rafa estaba en primera fila con sus amigos, y en un momento desapareció. Gabriel describe la cara de su madre como blanca y él no entendía qué pasaba. A Rafa le había fallado el respirador y lo llevaron al hospital. Y antes de que acabara el concierto, volvió. “Ya está arreglado, vamos al concierto”, dijo. Tan típico de mi amigo
Gabriel le preguntó después si estaba loco, que menudo susto les había dado. Rafa le contestó algo que lo dejó sin palabras: “que si se hubiera ido en ese momento, se habría ido exactamente donde quería estar. Rodeado de música”. “Aquello me partió en dos”, dice Gabriel. “Y a toda la banda, y nos hizo ver que nos dejáramos de tonterías”.
El disco 'La buena suerte' se lo enviaron a Rafa antes de que muriera, pero no llegó a tiempo y no llegó a escucharlo. Un disco que se llama La buena suerte y que llega tarde, después de morir. Ironías de la vida.
En el concierto en Alcantarilla, el primero donde tocaron 'La tormenta perfecta', al que fui con la Fundación Ambulancia del Deseo, corrió el rumor de que Shinova se había negado a hacerse una foto conmigo. Es mentira, ninguno de los miembros de la banda sabía que yo estaba allí. Hubo gente en redes que aseguró haber visto cosas que no pasaron.
De todo este despropósito salió esta entrevista y Gabriel me invitó a cualquier concierto que hagan a partir de ahora. Os lo contamos con más detalle en el podcast.
Esto va por ti, Rafa. Sigues apareciendo, y seguirás.
Accesibilidad en conciertos: lo que la industria e instituciones siguen sin cumplir
Cuando le pregunté a Gabriel qué cambiaría del futuro que nos queda por delante no se fue por las ramas, empezó por inclusión la accesibilidad. Dijo algo que suscribo completamente: que buena parte del dinero público debería estar orientado precisamente a eso, y que demasiadas veces acaba en otro bolsillo que no es el de la gente.
Pongo el dato encima de la mesa, porque a mí las cifras concretas son las que me convencen y las que convencen a quien lee. El Código Técnico de la Edificación obliga, en su Documento Básico SUA 9, a que cualquier recinto con asientos fijos para el público —teatros, auditorios, cines, salas de espectáculos— reserve una plaza para personas con movilidad reducida por cada 100 plazas o fracción. Es la ley y sigue sin cumplirse, no es una petición mía.
Y ya no hablemos de cuando vas a conciertos al aire libre y la plataforma elevada accesible sigue estando, casi siempre, en la punta atrás, muy lejos del escenario.
Otra asunto pendiente es que las entradas accesibles siguen sin poder comprarse online en muchos conciertos. Hay que llamar por teléfono y esperar a que alguien te confirme si puedes ir.
El uno por ciento no es una reivindicación ambiciosa. Es el mínimo legal. Y ni eso se cumple. La accesibilidad tampoco es un favor, es un derecho.
Si te ha removido algo de esto, compártelo para ayudarme. Y contadme: ¿cuál fue el concierto de vuestra vida, y pudisteis verlo desde donde queríais? 👇
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